| |
Entraron como todas las veces: ella adelante y él detrás. Claro son gente grande, la caballerosidad yo, la verdad, que la veo sólo acá. Entre mis amigos eso ya no se usa: el primero que llega a la puerta abre y entra. Pero a esa edad, la de mis viejos, quizás, es distinto, aunque mi papá, no sé si por el paso del tiempo, la costumbre o qué cosa, a mi mamá ya no la trata como antes. Saludaron como siempre con un beso a las chicas y buscaron mesa hacia la izquierda. Siempre van hacia ese sector, sin embargo, recuerdo que una vez estaban del otro lado y tuve que decirles que les mandaba al otro mozo porque yo atendía enfrente. Lo que me llamó la atención es la cara que pusieron, cuando, creo que la tercera vez, les pregunte: ¿lo de siempre?. Se ve que no están acostumbrados a camareras con memoria... yo siempre recuerdo lo que me piden, y, con más razón después de dos veces lo mismo.
Los ví desde la barra, ella entró, como siempre a ponerse los zapatos al baño y él se quedó mirando la pista casi desierta. Cuando salió, no llegó ni a sentarse... sonaba Canaro y no se lo podían perder. Es la única pareja que veo aquí, que baila Canaro, distinto... Pepe ya me había dicho que una noche que los vio sentados un rato largo, les había preguntado qué les gustaba, o qué querían bailar... (hay que cuidar a la clientela y ellos pintaban ser habitués) y le habían pedido Canaro.
Algunos los miraron. Son de los primeros en salir también, cuando la selección es de milonga y avanzan con pasos largos.
No los atendí enseguida porque tenía varios pedidos atrasados y ellos no se ofenden.
El otro día me llamó la atención que cuando pasé por al lado, él me miró. Era una mirada mezcla de admiración y sorpresa y pude ver que después hablaba con ella. Yo soy camarera, pero una aquí ve a tantos personajes extraños que en los momentos de ocio entra a imaginar qué pasará por la cabeza de cada uno y, la verdad, eso me divierte... Algún día tendría que escribir una novela con todo eso, pero mientras me decido me hago preguntas: ¿qué le habrá admirado o sorprendido de mi bandeja?, porque en realidad, ¡miraba mi bandeja!. ¡Ah!. Ahora recuerdo... (Claro, a una le entran las cosas en la cabeza y no las ordena enseguida), cuando volvía de dejar el servicio estaba haciéndole a ella una seña con la mano: la palma hacia arriba y los dedos flexionados, como si él llevara la bandeja... ¡no puedo creer que ensayara para mozo!...pero el ademán era ese, ¿pensará que es así de fácil?. ¡La gente tiene cada tema de conversación! Y algunos en vos alta. Lo más interesante es que una escuchando un poco puede darse cuenta cual es la relación que tienen: si discuten por un paso, seguro que son matrimonio; si los ves de la mano: o pareja reciente o amantes, si sólo bailan y hablan poco: quizás sólo pareja de tango y ahora que pienso,... con éstos: no podría decirlo.
Cuando se sienten, me acerco y los atiendo. ,, ¿Qué hago?. ¿Les pregunto: ¿lo de siempre? o espero que me pidan el café livianito y el cortado en vaso, mitad y mitad?.
-Hola, buenas noches.
-¡Qué tal!, por favor, hoy traenos un champagne. |
|