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“Dos por cuarto”: Juego de palabras que pretende conjugar las andanzas del “2x4”: Al compás del “dos por cuatro” se bailaban, desde 1880 hasta bien superado el año 1910, aquellos tangos iniciales. Fueron años durante los cuales nuestro país abrió sus brazos a una incesante e inusitada inmigración. Europeos recién llegados, inundaron al puerto de Buenos Aires de algarabía, ilusiones y esperanzas de salvación, trayendo sus culturas, costumbres, idiomas, dialectos...¡¡¡y pocas mujeres!!! Por ser una inmigración mayoritariamente masculina, se generó un enorme desbalance entre ambos sexos; diferencia que fue acrecentándose año a año, favoreciendo la expansión de la prostitución. Ésta requería del servicio sexual de miles de mujeres. Incluso muchas debieron ser ”importadas” desde la mismísima Europa. Créase o no: ¡en la ciudad existían más prostíbulos y casas de citas que escuelas! *. Poblaban aquellos ambientes, personajes de “alta cuna y de baja cama” (como dice Serrat), malevos, cafishios, rufianes... y porque no, gentes como uno. Tango y burdel acoplados cuerpo a cuerpo, en los bailes y en los cuartos. ¿De allí habrá surgido la frase “...viviremos los dos el cuarto de hora”? Tango, sexo, diversión, depravación, sometimiento, baile pecaminoso como instancia previa. Unas latas, por ser la moneda creada al efecto, simbolizaban el intercambio bailable y sexual. Entreverados en ese mundillo andaban seduciendo aquellos primeros tangos. Plagados de cortes y quebradas. Casi desconocidos para nuestros castos oídos, pues “no figuran ni a placé”, en las actuales tandas milongueras. Hoy bailamos al ritmo del 4x8. Quizás por tener mejor prensa, el 2x4 sigue definiendo genérica y universalmente al tango. Tangos con letrillas pícaras, desprejuiciadas, deslenguadas y procaces. Títulos audaces: “Tocámelo que me gusta”, “Va Celina en punta”, “Con qué trompieza que no dentra”, “Dejalo morir adentro”, “Dame la lata”. Lo despectivo definía al tango y sus circunstancias: “Danza explícita”. “Lasciva”. “Grotesca”. “Sexual”. Según Leopoldo Lugones, un “Reptil de lupanar”.
¡El exteriorizado tango inicial ha muerto! Jorge Luis Borges sintetizó: “...en el principio era una orgiástica diablura, hoy es una manera de caminar.” Memoriosos contaban que cuando jóvenes, en el momento del encuentro en la pista con alguna amiga, humorísticamente le susurraban: “¡Dentrá pa´ la ´pieza´!” (Doble sentido por: “pieza bailable”, se entiende). Descarados absolutos hubiesen sido, si al finalizar el baile, cambiando drásticamente de rol, le hubieran exigido en forma terminante: “¡¡¡Dame la lata, querés!!!”. *Gustavo Varela, “Mal de Tango”,
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